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martes, 31 de enero de 2017

Noticias de Salud - CONCLUSIÓN DEL DOCUMENTAL "EL BIEN COMÚN - DESARROLLO SOCIAL



Es necesario que se abra un debate sobre esta temática (la propiedad intelectual, los tratamientos y procedimientos de salud) en las cumbres internacionales. Así como las potencias no muestran interés en tratar esta temática, los países tercermundistas deben ser claros en liderar este propósito con el supremo convencimiento de la justicia que hay en la causa.

Se debe pretender el reconocimiento debido a quienes han sido los generadores primarios de las enormes entradas de las grandes corporaciones. Estos no son otros que los pueblos de África, América Latina, Asia, que con siglos de bondad y paciencia han hecho que la tierra produzca unas especies formidables, basados, lógicamente, en la bondad de la misma naturaleza y del Dios que es el supremo Creador. Han aprendido a identificar sus usos respectivos, basados en la experiencia, han acumulado caudales de conocimiento empírico, que solo hasta hace muy poco se ha comenzado a estudiar mediante el método científico. Y lo que la ciencia ha descubierto no ha sido nada nuevo: han comprobado las bondades de los productos típicos de estos países y sus usos terapéuticos y curativos.

Si bien los países ricos han demostrado hasta la saciedad que son expertos en rotular cumbres internacionales a su antojo y capricho, las cumbres del hoy y el mañana deben tratar por obligación ética la situación del Planeta y sus recursos, así como una mayor justicia con los pueblos en vías de desarrollo. Debe permitírseles hablar en un ambiente de respeto e igualdad y no ser ignorados, como hasta ahora ha sido. El planeta entero necesita que se generen estas noticias saludables.

Hay países que han comenzado a dar la batalla contra la desigual ley de patentes. La India ha patentado muchos de sus productos para impedir que se sigan apropiando de ellos otras potencias aunque en el fondo, muchos de sus pobladores campesinos son conscientes de que hacen parte del patrimonio de todos. Patentar es privatizar.

Se necesitarían grandes recursos para que grupos de abogados se establezcan en las más importantes capitales del mundo con varios objetivos claros. El primero de todos sería enterarse de cuáles productos ya han sido patentados por otros y cuáles están en proceso de patentización. Si esto ocurriera, muchos en el mundo se darían cuenta de la cantidad de productos que, siendo propios de la tierra y la cultura de pueblos indígenas, asiáticos y africanos, ya hacen parte de la propiedad intelectual de compañías saqueadoras de la cultura y recursos de los pueblos. Obviamente no tendrían que detenerse allí porque entonces habría que presentar toda una batalla jurídica para buscar justicia y reparación, además de prevenir futuros robos.

Hay que alertar sobre futuras negociaciones de tratados de libre comercio y los alcances de algunas cumbres económicas que se colocan por encima de cualquier legislación nacional. Estas cumbres crean un marco de leyes que pisotea la soberanía de las naciones, con el consentimiento de gobiernos entreguistas. Esto para proteger a los propios estados que se ven enfrentados a continuas demandas por parte de las grandes corporaciones. Las leyes internacionales sobre comercio y patentes fueron diseñadas para proteger el capital de las empresas.

Varios ejemplos muestran esta tendencia: Indemnizaciones que debieron pagar el gobierno de Canadá, la Unión Europea y el gobierno mexicano a compañías diversas que demandaron basados en dichas leyes. 

Los recursos no deben ser propiedad de unas pocas empresas. La búsqueda de la incesante ganancia crea un ambiente de conflictos geopolíticos y menoscaba la misma paz en que debemos vivir. No hay que mirar a la Tierra y sus recursos solo como una fuente de utilidades sino con lazos de ternura y simpatía. La Tierra es nuestra madre, nuestra casita, nuestro refugio, nuestro hogar.

El comercio no es la única relación entre los hombres. Cuando cedemos al utilitarismo perdemos nuestra humanidad y sensibilidad. Podemos dialogar unos con otros sin tener que estar maquinando en el pensamiento… “¿cuánto le saco de ganancia?”

Debe existir el bien común por encima de los bienes privados. El saqueo, la piratería y el robo del patrimonio cultural de los pueblos son hechos de negación del bien común. Es innegable que la vida, la historia, la cultura, la dignidad de los pueblos, sus conocimientos tradicionales, etc, son un patrimonio de toda la humanidad.

El silencio de los laboratorios agro-químicos y farmacéuticos, de las empresas de biotecnología, y compañías privadas de salud y seguros en la elaboración del documental “EL BIEN COMÚN” es una muestra de su falta de argumentos y de la vergüenza para salir ante las cámaras a defender su egoísmo incontrolado.


martes, 24 de enero de 2017

EL BIEN COMÚN (3) INDICADORES DE BIENESTAR - Desarrollo Social



INGRESO/ BIENESTAR ECONÓMICO

Por un lado está el ingreso de las corporaciones, para quienes todo en esta vida se reduce a una mercancía que debe cumplir una utilidad y reportar unos ingresos. Por eso toman el agua como si fuera un barril de petróleo o un kilo de cualquier mineral precioso, pasando por alto que se puede vivir sin petróleo o diamante, pero no sin agua porque es la vida de los ecosistemas, de los seres, de las personas. Quisiéramos que en materia de noticias hubieran mejores cosas para nuestras comunidades.
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Sus ingresos son sagrados, nada puede atentar contra ellos pero no existe la misma preocupación por los ingresos de las personas.

Los expertos sacan conclusiones bastante alarmantes.  La ley de patentes crea más desigualdad, agrandando la sima entre naciones ricas y naciones pobres. Los países tercermundistas se encuentran al borde del colapso en las condiciones actuales. Y basados en el esquema de los magnates del poder que conlleva a adquirir cosechas, crear escasez, modificar semillas, patentarlas, practicar un criterio empresarial enfermizo y destructivo de la competencia, hacer que los futuros cultivos dependan de que les compren solo a ellos, etc, se ha establecido que  los países pobres quedarían 10 veces más endeudados que en las condiciones actuales.

Cualquier foro económico mundial sobre ayuda a los países pobres se queda en la retórica mientras que con la agresividad de la ley de patentes, las naciones ricas están condenando a la inanición a millones de hombres y mujeres. Es cuando más se cumplen las palabras de Gandhi cuando afirmó que todo bocado de más en una parte del mundo es robado a un pobre del planeta.

Los países tercermundistas tienen indicadores de pobreza y de servicio público muy preocupantes. En Haití, por ejemplo sólo el 5% de la población tiene agua potable. Quibdó, además de otras poblaciones chocoanas, no tienen acueducto. ¿Por qué? Porque en términos de rentabilidad no son prioritarios. La salud pública y la educación pública no son prioritarios bajo la óptica del Hombre de Negocios.

Economías pobres, falta de educación y salud, faltas de obras de infraestructura como vías para la entrada y salida de recursos convierten a éstas regiones y a sus pobladores en condenados a un futuro improbable, inestable, con democracias frágiles y con poblaciones que se hacinan sin oportunidad de cambio.

La Tierra llega al límite de la explotación. No hay discurso que valga para hacer entender a los grandes intereses que el agua no es igual al petróleo y que no puede privatizarse su consumo ni modificar su cauce para desarrollar grandes proyectos agroindustrales porque las consecuencias siempre son mayores a las previstas. En última instancia estos proyectos giran sobre estrictos criterios económicos basados en la negación del recurso hídrico como un bien común y las modificaciones al medio ambiente generan sequías y desabastecimiento de recursos para pobladores de vastas regiones.

Al no mirarla como un bien común, como un patrimonio de todos se toman decisiones caprichosas solo pensando en el bolsillo de los grandes inversionistas. Se crea caos y desolación en regiones que se vuelven áridas y que en otros tiempos eran grandes productores de calabazas y sandías, como en el caso de la modificación del delta del río Colorado. Controlar el cauce del agua haría que las ciudades solo tuvieran acceso a ella al pagar.

El Hombre de Negocios fijó sus ojos en el Lago Gisborne, en Canadá, con un flujo de 100.000.000 de metros cúbicos al año. Las condiciones del agua en su estado natural son inmejorables por el entorno del mismo lago. Se calculó cuanta agua podría embotellarse en un año y venderse a determinado precio, con el atractivo publicitario de promover el consumo de agua completamente saludable del citado remanso de agua.

El capitalista saca cuentas alegres e informa a la comunidad que el valioso recurso no perecerá. Pero igual declaración ha hecho ante otros recursos o seres que han llevado a la extinción porque la voracidad misma del negocio hace que se sea poco precavido en cuanto a las consecuencias de la sobreexplotación. Olvida el capitalista en sus previsiones la inmensa importancia que tiene el agua dulce al entrar al mar creando estuarios de vida.

La construcción de un canal artificial en el río Colorado para irrigar un desierto y “hacerlo florecer” trajo mucho dinero a los dueños del proyecto agrícola pero al mismo tiempo secó una parte importante del cauce natural del río en México, logrando volver áridas tierras que en otros tiempos producían grandes cantidades de recursos agrícolas. Olvidan los amantes de las ganancias que el agua es un patrimonio común y que pertenece al ecosistema del que hace parte. Es un bien común.

lunes, 16 de enero de 2017

DESARROLLO SOCIAL 1 - Análisis basado en documental "EL BIEN COMÚN"

INDICADORES DE DESARROLLO

ALFABETIZACIÓN, EDUCACIÓN Y HABILIDADES

Los países en vía de desarrollo son los que tienen peores indicadores de alfabetización a nivel mundial. La escolaridad de sus habitantes es la más baja y si comparamos cualquier típico país industrializado encontraremos que tienen alfabetizados por lo general a más del 90 % de sus habitantes. Haití, el país más pobre de América Latina, en marcado contraste, solo tiene ese porcentaje en el 25%.



El asunto es de capital importancia si entendemos que una verdadera transformación social tendría que empezar por un mejoramiento drástico de los porcentajes de alfabetización y de la calidad de la misma educación.

Por otro lado, hay un gigantesco cúmulo de sabiduría que en estos pueblos se ha ido transmitiendo de generación en generación. Tiene que ver con plantas y tratamientos alternativos para las enfermedades que sin necesidad de estudiarlos en los institutos de educación formal, han sido aprendidos en el mismo cultivo, en la misma manipulación de los elementos. Ejemplos de esto han sido la canola y el gingseng, productos que hoy se encuentran al alcance de muchos y que son producidos en modernos laboratorios. La insdustria farmaceútica ha vuelto sus ojos hacia estos productos naturales en la medida que ha visto que son excelentes pero  sobre todo demasiado rentables. Y el conocimiento acumulado a través de las generaciones por los pueblos del mundo han pasado a manos de hombres de negocios cuyo dios es el dinero.

Sin escrúpulos han patentado estos productos y esos tratamientos, pasando de ser un bien común y a disposición de cualquier hombre o mujer del planeta a productos comerciales patentados, con marca registrada. Los verdaderos autores, los verdaderos dueños de la propiedad intelectual, que son los pueblos que han cultivado y manejado plantas y animales durante siglos, han sido robados por las grandes corporaciones y en concreto por la industria de los fármacos.

Algunos productos hindúes no pudieron ser exportados a los Estados Unidos porque ellos ya tenían esos productos y habían sido patentados. La pregunta es… ¿de dónde los obtuvieron si esos productos eran típicos de la India?

Hoy en día estos productos naturales son estudiados en institutos formales y universidades prestantes otorgando sus respectivas acreditaciones a quienes pasen las respectivas materias. Mientras, en los países que son los verdaderos originadores de dichos productos, el Estado no apoya las investigaciones científicas al respecto debido, entre otros, a sus múltiples problemas financieros, a las deudas con otros países y al consiguiente déficit fiscal y de presupuesto que sus economías atraviesan.